El alcalde, Alejandro Navarro Prieto, visita a la torrejonera Antonia Esteban, una de las vecinas más longevas de la ciudad que ha cumplido 108 años
• Nació el 17 de enero de 1918, y desde entonces ha ido tejiendo, día a día, una vida llena de historia y amor. Más de un siglo después, su legado no se mide solo en años, sino en las huellas que ha dejado en quienes la rodean. Madre de tres hijos, abuela de seis nietos y bisabuela de cinco, Antonia ha construido un hogar, una familia y un ejemplo que perdura en el tiempo
Más de un siglo de historia de Torrejón de Ardoz a través de sus ojos. El alcalde, Alejandro Navarro Prieto, ha protagonizado el que será sin duda uno de los momentos más entrañables y emotivos del año con la visita a la torrejonera Antonia Esteban, una de las vecinas más longevas de la ciudad que ha cumplido, nada más y nada menos, que la friolera de 108 años. Nació el 17 de enero de 1918, y desde entonces ha ido tejiendo, día a día, una vida llena de historia y amor. Más de un siglo después, su legado no se mide solo en años, sino en las huellas que ha dejado en quienes la rodean. Madre de tres hijos, abuela de seis nietos y bisabuela de cinco, Antonia ha construido un hogar, una familia y un ejemplo que perdura en el tiempo.
Torrejón de Ardoz, 14 de abril de 2026. Pero más allá de la extraordinaria cifra de sus 108 años, surge inevitable una pregunta: ¿Cuál es el secreto de una vida tan larga? Antonia lo resume con la sencillez que la caracteriza: “mantenerse siempre activa, no guardar rencor y querer siempre a la familia”. Una filosofía basada en la constancia, la humildad y su actitud positiva que, según sus allegados, han sido clave en su longevidad y algunos de los pilares que la han acompañado durante más de un siglo.
En un ambiente cargado de cariño y admiración, Alejandro Navarro se trasladó hasta el domicilio para felicitarla personalmente y le entregó una placa con su nombre en reconocimiento y gratitud por toda una vida de experiencia y sabiduría. Visiblemente emocionada, Antonia Esteban agradeció el gesto con una sonrisa que lo dice todo y que refleja la serenidad y sabiduría que solo otorgan los años.
Desde el Ayuntamiento se ha querido poner en valor este tipo de encuentros, que no solo celebran la longevidad, sino también el legado humano que personas como Antonia dejan en la ciudad y el papel fundamental de las personas mayores en la sociedad. “Ha sido muy emotivo visitar a Antonia, un ejemplo de vida y fortaleza de quien ha sido testigo directo de más de un siglo de historia. Un encuentro entrañable, lleno de historias y vivencias contadas y que 108 años después, nos recuerda lo que de verdad importa”.